Llevábamos varios meses planeando nuestro mejor agosto en la historia de nuestra vida juntos. Íbamos a hacer de todo y de nada a la vez. Solo queríamos disfrutar de nuestras primeras vacaciones de verano en muchos años porque, sí, hemos pasado casi todos los veranos desde los 16 años trabajando. Pero el trabajo vuelve a mandar y hemos tenido que renunciar a todo eso: a la playa, a los conciertos, a los viajes (a Londres, a París, a Poznan, a Estocolmo...), a visitar a nuestras familias...
Por eso (y porque él sí que está de vacaciones, aunque obligado a quedarse en casa "por amor"), mi novio se está dedicando a hacerme el verano más llevadero aprovechando el poco tiempo que podemos pasar juntos y me prepara pequeños planes y sorpresas que me hacen sonreír, como "citas" improvisadas, visitas a mis descansos de 20 minutos en el trabajo, paseos por las tiendas sin rechistar, desayunos juntos o una cena romántica en casa, con comida preparada por él, velas, vino, flores y vestido nuevo incluido.
Por cosas como estas lo quiero tanto... :)